Aunque el uso regular de metadona puede inducir dependencia, se considera que ésta es menos grave que la de la morfina o la heroína, y más fácil de tratar.
La persona inserta en un programa de mantenimiento con metadona puede llevar una vida normal.
No obstante, la metadona tiene efectos secundarios: aturdimiento, mareos, náuseas, vómitos, boca seca o duración.
En casos de abuso pueden aparecer fallos circulatorios y coma profundo y se han dado casos de muerte por fallo respiratorio.
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